Hacía 100 años que el Poder Legislativo no tenía una sede propia y, luego de tres años de construcción, el Gobierno tomó hoy posesión de la nueva y lujosa Cámara, ubicada en avenida Sarmiento al 500. Dotado de 10 plantas y un subsuelo, el moderno edificio costó alrededor de $130 millones y fue denominado como "un monumento a la democracia" por el gobernador José Alperovich.

La estructura de cemento y revestida en vidrio que se erige a metros de la plaza Urquiza nucleará desde ahora todas las dependencias legislativas diseminadas en la ciudad, tanto en el ex Hotel Savoy como en los terrenos de la escuela Sarmiento.

Pintados con los colores del poncho de Tucumán, el edificio cuenta con dos cocinas por piso -además de una por cada despacho-, revestimientos de mármol, piso de granito y posee sus cuatro paredes laterales vidriadas. Desde sus ventanas pueden verse el microcentro y la zona norte de la capital.

"Es una obra que pasará a la posteridad así como sucedió cuando se hizo la Casa de Gobierno. Es muy moderna. Siempre digo que los gobernantes nos vamos pero la obra queda. Es un monumento a la democracia", aseguró Alperovich, que lideró la primera recorrida oficial aunque esquivó sentarse en una banca del recinto, diseñado en el centro del edificio.

"Es uno de los mejores edificios legislativos de sudamérica", elogió el legislador Armando Cortalezzi, el primero en estrenar las comodidades de la sala de sesiones, por pedido del mandatario provincial.

Entre tantos lujos no faltaron excentricidades, como por ejemplo una fuente a metros de la entrada principal y las guardas con figuras romboidales que recubren buena parte del recinto de sesiones. Aunque, sin dudas, la comidilla de la presentación fue el techo del hall central, que si bien es blanco, cuenta con un sistema de luces que le permitirá cambiar de color para formar la bandera argentina.

La primera sesión está prevista para el 1 de marzo, fecha en la que se inaugurará el nuevo período de sesiones ordinarias. LA GACETA ©